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martes, 7 de enero de 2014

Tresmiles, fotografía y esas cosas...


Llevo mucho sin escribir en el blog y es que el aumento del ritmo fotográfico y otros factores no tan deseados me han restado tiempo para sentarme delante de la pantalla. Esta entrada va sobre una pequeña escapada que por unas cosas u otras al final hice en solitario. Objetivos? Pues casi los que últimamente me motivan más, seguir ascendiendo tresmiles en el pirineo e intentar plasmar la belleza de la naturaleza en imágenes, tanto de día como de noche, cosa que hace que 24h se queden cortas.Ya antes de mi afición a la fotografía mis vacaciones eran de esas que llegabas a casa el domingo a ultima hora y casi sin darte cuenta al día siguiente al trabajo con el cuerpo destrozado físicamente pero con una mente limpia de la porqueria de la rutina socio-económica que nos rodea. La transición de esos dos mundos siempre me ha sorprendido de sobremanera, el hecho de pensar el lunes en el trabajo...joder si ayer estaba allí arriba, en lo alto, sin horarios, sin preocupaciones....y ahora aquí, en lo que llamamos mundo real... siempre se me queda la sensación de que el periodo vacacional ha sido un sueño del cual despierto siempre un lunes.

Si a toda esa actividad escaladora montañera que siempre me ha motivado muchísimo le unimos ahora la fotografía....hace que al final tengas que buscar un equilibrio y cambiar algunas cosas por otras, en ello estamos aunque me causa una pelea interna constante.
En esta ocasión el destino era la zona de la Pica de Estats donde ya había estado y se me quedaron un par de tresmiles por hacer. Las montañas estaban claras, localizaciones fotográficas sobraban, daban buen tiempo así que todo perfecto.


Tras las paradas obligadas cada dos o tres horas al volante, la primera fue la ermita de Mare de Deu de Castell Llebre, cerca del embalse de Oliana, Lleida, por una pista forestal de vértigo se llega a su base donde el acceso a ella esta amurallado y rodeada de acantilados brutales, el acceso a su interior fue mi primera decepción hasta que encontré una vía de entrada jiji, es un sitio mágico, pero el cansancio pesaba después de trabajar y tragarme 7 horas de coche. Con unas nocturnillas  ya el cuerpo no me dio para mas, mis intenciones eran de ir a otras localizaciones pero no pudo ser, así que apalanqué la furgo en un hueco de la pista y a dormir como un tronco.

Un dulce despertar libre del horrible sonido del despertador me dio la sensación de haber repuesto fuerzas y energías para seguir conduciendo hasta mi destino, el Valle de Vallferrera, donde montañas de hierro de tresmil metros me estaban esperando con sus crestas abiertas. No voy a mencionar nada sobre el volumen y peso de mi compañera de excursión pues ya podéis imaginar lo que significa ser autosuficiente en el monte y sumarle el equipo fotográfico. Como un caracol, no solo por llevar la casa a cuestas sino también por ir dejando baba por el camino lentamente avanzaba por parajes que aunque no eran nuevos para mi seguían sorprendiéndome y llenándome de vida.


Los ríos, arroyos y estanys me arropan y con su belleza me ayudan y quitan peso de la postiza joroba, la belleza de la naturaleza inyecta energía extra que me empuja quizás hacia lo irracional.

Suele pasarme que muchas veces me planteo el porque de las cosas que hago, subir montañas, escalar, hacer fotografía... cosas que veo a veces absurdas hasta que me encuentro en el sitio envuelto por esa magia natural y entonces obtengo la respuesta desde lo mas profundo de mi ser, siento y entonces pienso...esto mola mucho, esto es lo que quiero!

La mirada no para durante toda la subida buscando localizaciones, encuadres, imágenes que secuestrar, la brújula mental no para intentando imaginar luces y sombras generadas por la luna y el sol a lo largo del paso de las horas, la cabeza hierve mientras el corazón palpita alimentando emociones.

Llegado al destino del primer día solo queda construir un nidito donde pasar la noche y enderezar la espalda, el lugar elegido es el estany de Estats bajo la impresionante mirada de la Pica de Estats y todo su macizo.

Lugar privilegiado
Otra de las cosas que he aprendido es que si uno busca garantía metereológica para hacer montaña pierde garantía fotográfica en cuanto a luces especiales, así que no disfruté de grandes nubes y por lo tanto ni atardeceres ni amaneceres muy coloridos a cambio de disfrutar de una meteo limpia y tranquilizadora.

Estany de Estats con la Pica al fondo

Alguna imagen de hora azul y algunas nocturnas antes de acostarme hice pero sin pasarme demasiado, ya que al día siguiente me estaban esperando los paisajes de altura. El amanecer no existió para mi pues estaba molido de estar por la noche jugando con la luna, la montaña y las sedas que me regalaron ambas.

Pica de Estats

Pasito a pasito y con la mente manteniendo diálogos conmigo mismo llegue a la conclusión de que en lugar de dejar la mochila escondida y hacer cumbres ligero y bajar, subírmela a las cumbres por si pudiera montar la tienda en alguna de ellas y poder gozar de esa libertad que te da estar en lo mas alto durante una noche, claro esta, intentando inmortalizarlo todo a través de los pixeles. Total que imposible, crestas de bloques de piedra hicieron que desistiera de tal aventura y pasee el mochilón por las cimas de manera inútil, aunque siempre vale como entrenamiento.

3
Estany gelat bajo Pica de Estats y Punta Gabarro

Cumbre Punta Gabarro

Una minisiesta improvisada pero necesaria detrás de unos bloques de la cual me despertaron unos Isards al mover piedras sueltas de la ladera por la cual transitaban hizo que repusiera fuerzas para bajar mucho y cambiar de valle para dormir en otros estanys no menos bellos.

Vistas desde la Punta Gabarro

El macizo entero es un lugar donde el contraste cromático es brutal pues se mezclan los rojos de las rocas férricas con los verdes y amarillos de hierbas y líquenes, así que a seguir gozando.Suave atardecer y tranquila noche fueron mis compañeros a partir de elegir un lugar donde descansar. Los deberes prácticamente estaban hechos, ahora solo tocaba gozar del entorno.





Tras pasar parte de la noche haciendo nocturnas y madrugar para un soso amanecer solo me quedaba bajar hasta la furgo, el viaje continuó desde el punto de vista fotografico, pero eso ya es otra historia.

















martes, 13 de agosto de 2013

No llegan las vacaciones....

Mira que se hace largo un verano sin vacaciones!, y mas el mes de agosto cuando casi todo el mundo no trabaja. El tiempo pasa tan despacio que parece que el verano se haga crónico y eterno, como una de esas noches de sueños indeseados donde cada vez que despiertas y miras el reloj solo han pasado 10 o 15 minutos a unas horas que ni las farolas de la calle están despiertas.

No puedo negar que siento envidia de los afortunados que gozan de días de relax, sin horarios y sin obligaciones, o de los que se plantean las vacaciones con días muy activos, con estrictos horarios y con obligaciones creadas por una pasión. Ambas versiones me gustan aunque quizás me quedaría con la segunda con pinceladas de la primera, un intento de equilibrio con tendencia hacia todo lo que implica que te apasione algo como la fotografía de paisaje, algo realmente contradictorio pues cada día tengo mas claro que la pasión y el equilibrio están muy alejados el uno del otro. Ahí ya cada uno debe ponerse sus propios limites, y eso si que es dificil.

Mientras llega el momento ansiado, localizo, visualizo, imagino y sueño paisajes por todos lados haciendo que las vacaciones se queden cortas antes de empezar, siempre me ha gustado organizar los viajes de manera metódica para optimizar al máximo dicho periodo aunque tanta optimización al final le resta algo de magia al viaje pues ver imágenes de antemano de un sitio donde vas a ir hace desaparecer el elemento sorpresa.

Tengo que reconocer que el verano no me gusta demasiado pues el calor, la luz y los cielos vacíos de interés me matan, ya queda poco para que esto se acabe, lleguen los temporales de levante, las nubes, lluvia, tormentas, nieve...elementos que hacen que el paisaje muerto del verano cobre vida.

Mientras tanto me conformo con las pequeñas escapadas de fin de semana no muy alejadas de casa pero que hacen que te esfuerces mas buscando lugares cercanos bonitos que no están tan lejos como los buscados para ir de viaje.

La imagen que os presento no es mas que un ejemplo de lo que uno puede rascar del verano por la costa levantina. Un paraíso cercano como es el cabo de la Nao donde me queda muchíiiisimo por caminar, descubrir y fotografiar.




Ahora solo falta decidir destino vacacional, quizas lo mas dificil pues el planeta es infinitamente bello, costa o montaña?